Desiertos donde perderse

5 paisajes infinitos que te pondrán a prueba

Crueles, poderosos, extremos y muy bellos. La promesa de aventuras como trekking, cabalgatas a camello o ‘sandboard’ se cumple en estas regiones inabarcables que invitan a perderse para volver a encontrarse.

Autora: Margarita Beltrán

Desierto Mojave
Crédito: Yeo Khee/Unsplash

     Mojave (Estados Unidos)

Se dice que el desierto de Mojave (o desierto Alto) no es un paisaje para gente normal. Sus temperaturas extremas –desde -18°C en invierno a más de 54°C en verano­– y su naturaleza salvaje lo convierten en un lugar inhóspito alejado de la civilización. Las boas rosadas y los aullidos de los coyotes forman parte del universo de este desierto estadounidense que se extiende a través de los estados de California, Utah, Arizona y Nevada. Su parada más famosa es El Valle de la Muerte (Death Valley), en el que se han registrado la temperatura más alta de la tierra con 56,7ºC. Otro lugar para no perderse es el parque nacional de Árboles de Josué (Joshua Tree National Park), que se ha convertido en refugio de artistas y oasis de moda para escapar de la urbe.

Desierto del Sahara

     Sahara (África)

Las dunas de Erg Chebbi se elevan 150 metros de alto durante 50 kilómetros a lo largo de la frontera entre Marruecos y Argelia. Esta cresta de arena es una de las asombrosas formaciones que forman parte del desierto del Sahara, el más grande del mundo con una extensión de más de nueve millones de kilómetros cuadrados. Un desierto de mares de arena sin huellas que se extienden por el norte de África y que se suele visitar desde Marruecos. Protector solar, sombrero, pañuelo para cubrirse la cara y manga larga son los compañeros inseparables. La mejor manera de experimentar el Sahara es al estilo bereber, las tribus que lo habitan desde hace más de 5.000 años: montando sobre un camello, acampando entre dunas y durmiendo en un saco de dormir con la Vía Láctea como único techo.

Desierto Wadi Rum
Crédito: Diego Jimenez/Unsplash

     Wadi Rum (Jordania)

Hogar de tribus beduinas, aislado e inabarcable, el desierto jordano de Wadi Rum, también conocido como desierto rojo, emociona con su tierra color fuego. Ubicado al sur de Jordania y con 720 kilómetros cuadrados de extensión, Wadi Rum desafía a escaladores, aventureros y nómadas a conquistar sus formaciones de arenisca y granito,  llenas de cañones con paredes de hasta 50 metros de altura. Para conseguirlo hay que subirse a un 4×4 o formar parte de una caravana montando en corceles árabes o en camellos. Estas rutas atraviesas las espectaculares dunas Al-Hasany hacia la región Siq Um Tawaqi, donde las tribus locales siguen los pasos de Lawrence de Arabia y llegan hasta la ciudad de Petra a través de los caminos que ya seguían los antiguos nabateos.

Desierto Atacama

     Atacama (Chile)

Hay que ascender los más de 4.000 metros de altura del altiplano andino para llegar hasta el desierto de Atacama, considerado el más árido de la tierra.  Aquí encontrarás cactus de 900 años, lagunas donde poder flotar y aldeas llenas de misticismo. El pueblo de San Pedro de Atacama sirve de punto de partida para explorar este desierto chileno, que se puede resumir en el espectacular paisaje de sus dos valles más famosos, Luna y Marte. En ellos, la erosión y la evaporación del agua han tallado formas asombrosas. Pisar el salar más grande de Chile, que se extiende a lo largo de una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados, zigzaguear por monumentales dunas de 120 metros practicando ‘sandboard’, y observar las estrellas en uno de los cielos menos contaminados del mundo son algunas de las experiencias que te esperan.

Desierto del Gobi

     Gobi (Mongolia)

En Mongolia no hay nada urbanizado a excepción de la capital, Ulán Bator. El desierto de Gobi, el más grande de Asia y el quinto más grande del mundo, abarca gran parte de este inhóspito territorio. Este desierto se extiende por el sur de Mongolia y continúa hacia el norte y el noroeste de China. Estepas, arenas y montañas forman parte del recorrido por el Gobi de Mongolia, una emocionante aventura que implica montar en camellos de dos jorobas y dormir en un ‘ger’, las casas móviles típicas de los nómadas que lo habitan. Te dejará sin respiración las formaciones de Khongoryn Els, en el parque nacional Gurvan Saikhan, con imponentes dunas de arena que llegan a alcanzar los 300 metros de alto, y Bayanzag, donde se conservan fósiles de dinosaurios de hace 60 millones de años.

 

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