Crédito: Wenhao Ji/Unsplash

Great Ocean Road: bailando con el Océano

El ‘road trip’ más deseado de Australia

Gira y gira mientras se alinea con las aguas turquesas del océano formando uno de los recorridos costeros más pintorescos del mundo. Great Ocean Road es un desvío hacia la aventura y la emoción del espacio abierto en Australia.

Autora: Margarita Beltrán

Surfista en Bells Beach

Sal a la carretera, escucha el mar, elige tus desvíos, decide dónde dormirás y decide dónde te perderas. Te proponemos conducir por una ruta que se abre paso a unos 100 kilómetros de Melbourne y que lleva años atrayendo a viajeros de todo el mundo a Australia. Una vez detrás del volante te espera toda una institución en los viajes de carretera: Great Ocean Road. Una línea de asfalto que serpentea por la línea de la costa y reúne en 240 kilómetros los principales tópicos australianos: surf, canguros, koalas, parques naturales y pueblecitos pesqueros.

Parque Nacional Great Otway

La carretera nace a unos 100 kilómetros de Melbourne, en Torquay, hogar de marcas como Rip Curl o Quiksilver y donde el surf se hace religión. Allí podrás visita algunos de los clubes de surf más antiguos de Victoria, o mojar tus pies y aprender a surfear en las numerosas escuelas de la zona. Conquistar el océano sobre una tabla es casi obligatorio en la legendaria Bells Beach, un spot codiciado por surfistas de todo el mundo donde las olas del Índico rompen con furia. 

La línea la costa invita a continuar el trayecto que transcurre entre dos mundos: por un lado, los exuberantes bosques de eucaliptos retrocediendo en el camino. Por otro, la brisa y el rugido del mar constante. En el lado de la carretera donde reina la vegetación sorprenden las enormes cascadas del Parque Nacional de Great Otway que esconden cuevas repletas de luciérnagas. Con pasarelas suspendidas 30 metros sobre el suelo, este parque se merece dedicarle varias jornadas, aunque si no dispones de tiempo puedes optar por Maits Rest Rainforest Walk, una corta caminata de 30 minutos justo al lado de la carretera.

Koala en eucalipto
Crédito: Aizhang Cheng/Unsplash

Conducir sin prisa por Great Ocean Road tiene premio. Escondidos en el paisaje que rodea la carretera podrás divisarcanguros cuidando de sus crías y somnolientos koalas (duermen unas 21 horas al día) dormitando en eucaliptos. Cape Otway, hogar del faro más antiguo de Victoria, Kafe Koala, junto al río Kennett, y el mirador Teddy Lookout son algunas de las paradas para espiar a estos entrañables animales.

Si quieres tomar un respiro de la exhuberante belleza natural, el pueblo de pescadores de Apollo Bay es perfecto para hacer un alto en el camino o pasar la noche. Tras recorrer su espectacular bahía, tienes una cita gastronómica en La Bimba. Un pequeño restaurante local que sirve algunas de las delicias con pescado fresco más memorables de toda la ruta.

Doce Apóstoles
Crédito: Johan Mouchet/Unsplash

Al final de Great Ocean Road llegarás hasta los famosos Doce Apóstoles, sin duda la estrella de la ruta. Ocho pilares de piedra caliza, de hasta 45 metros de altura, que emergen en el Parque Nacional de Port Campbell. El viento, la lluvia y las gigantescas olas del océano Antártico llevan millones de años esculpiendo de manera implacable estas formaciones rocosas que se divisan desde los vertiginosos acantilados y que tienen una velocidad de erosión de 2 centímetros por año.

Más allá de esta maravilla de la naturaleza todavía hay mucho más por ver como la playa de Lorch Ard Gorge, donde el agua helada se compensa con las vistas espectaculares, o la misteriosa gruta excavada The Grotto. Técnicamente, la Great Ocean Road finaliza en Allansford, pero el viaje no termina allí. Recuerda que lo mejor de un ‘road trip’ es que hacia dónde vas y cuánto tiempo te quedas depende solamente de ti.

...