5 cosas que no sabías de Teotihuacán

Mitos, incógnitas y certezas en la ciudad de las pirámides

El misticismo envuelve la zona arqueológica de Teotihuacán, el lugar donde los hombres se convirtieron en dioses y los mexicanos se recargan de energía.

Autora: Eugenia Fernández

Los aztecas eran sus fans
Sus majestuosas pirámides, los palacios con sus murales y relieves, la eterna Calzada de los Muertos custodiada por construcciones milenarias. Los aztecas quedaron fascinados cuando vieron por primera vez las ruinas de Teotihuacán. Había sido uno de los principales centros urbanos en el mundo antiguo, con más de 20 kilómetros cuadrados y cerca de 150.000 habitantes, pero fue abandonada a mediados del siglo VII por causas que aún se desconocen. Los aztecas encontraron sus ruinas varios siglos después y le atribuyeron poderes sagrados, relacionándolas con su propia mitología. Se cree que fueron ellos quienes bautizaron a la ciudad con su nombre actual, Teotihuacán, “el lugar donde fueron creados los dioses”, pues fue utilizado al menos en una ocasión para nombrar a su ‘tlatoani’, como se llamaba a los gobernantes mesoamericanos.

Detalle de uno de los palacios de Quetzalcoatl

Recibe a la primavera con los brazos abiertos
Entre el 20 y el 21 de marzo, durante el equinoccio de primavera, la zona arqueológica de Teotihuacán se llena de gente local y curiosos vestidos de blanco. Algunos llevan unos pañuelos rojos para proteger sus ‘chakras’ y la mayoría, un sombrero o una gorra para protegerse del calor. Entre las nueve de la mañana y la una de la tarde, escalan los más de 250 escalones que tiene la Pirámide del Sol y, una vez en lo alto, estiran los brazos mirando al astro rey para recargarse de energía. Es el comienzo de un nuevo ciclo, un ritual que para los antiguos pobladores de Teotihuacán significaba el principio de la siembra, pero también un momento sagrado. Cuenta la leyenda que en ese momento se abren portales de energía en varios puntos del universo. Y Teotihuacán es uno de ellos.

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Hay mucho más debajo de sus pirámides
Las primeras excavaciones con fines arqueológicos llevadas a cabo en Teotihuacán comenzaron en el año 1675. A pesar de ello, tan solo conocemos una mínima parte de lo que fue la ciudad. Según la Unesco, que en 1987 declaró a la ciudad sagrada Patrimonio de la Humanidad, tan solo se puede observar el 10% de su superficie total. Diversas investigaciones han demostrado que aún queda mucho por explorar bajo las pirámides. Dos de los últimos descubrimientos han sido una cámara de unos 15 metros de diámetro bajo la Pirámide de la Luna, Meztli Itzácual para los antiguos pobladores del valle, y un túnel que desemboca en la Plaza de la Luna y que pudo tener fines rituales.

Ruinas de Teotihuacán

Se puede visitar de noche…
Existen diferentes formas de acercarse a los misterios de Teotihuacán como la ruta monumental, que recorre la Calzada de los Muertos, eje principal de la ciudad, para terminar en la Plaza de la Luna o la de la pintura mural, que trata de descifrar los secretos del gran Mural del Puma y otras obras como las de Tepantitla. Pero, sin duda, la más original es la Experiencia Nocturna, que incluye un espectáculo de videomapping sobre las pirámides y las explicaciones de un guía especializado que va desgranando la historia de la ciudad. El principal atractivo de esta visita es que, gracias a la tecnología, se puede ver la ciudad tal y como la concibieron los teotihuacanos: a todo color.

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… ¡y en globo!
La forma más cómoda de observar de un vistazo las 264 hectáreas que ocupa hoy Teotihuacán es desde las alturas. La excursión en globo aerostático permite ponerse a la altura de la Pirámide del Sol y apreciar el trazado urbano de sus calles y edificios. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, es uno de los pocos asentamientos del mundo con un proyecto urbano diseñado desde sus orígenes. Volar sobre sus pirámides y palacios es el mejor homenaje para los arquitectos de la Ciudad de los Dioses. Los aztecas se morirían de envidia.

Globos aerostáticos junto a la Pirámide de la Luna