Mural de Ola Volo

El álbum de murales de Montreal

Una vitrina mundial de grafitis y pinturas callejeras

No te sorprendas si te sientes observado en Montreal. En sus paredes hay rostros gigantes, emoticonos que te quieren abrazar, personajes manga que te apuntan con sus katanas y ‘collages’ de sueños y pesadillas.

Autora: Jotart

Mural de Pichi Avo

En el bulevar Saint Laurent, la arteria que ha marcado la división entre la población de habla inglesa y la francófona de Montreal, hay un Leonard Cohen de 20 metros de altura que te escarba el corazón con la mirada. Y es que la imagen del mítico cantante y poeta montrealés forma parte de las decenas de murales y grafitis que adornan el álbum urbano de la ciudad.

La mayoría de estas pinturas enmarcan un tobogán de propuestas artísticas y gastronómicas que empiezan en la carpa del Cirque du Soleil –nacido en Quebec– hasta el Plateau, uno de los barrios ‘hipster’, con sus cervezas artesanales y sus tradicionales emparedados de carne ahumada del restaurante Schwartz.

Desciende por el bulevar mientras fotografías los murales, las casas que recuerdan a París pero con techos de colores, sus más de 250 teatros, sus restaurantes asiáticos o la curiosa forma de masticar de los montrealeses cuando comparten un ‘poutine’, esa mezcla de papás fritas, salsa gravy y queso fundido que les enorgullece.

Mural en Montreal

El impulso de pintar y escribir en las paredes ya existía en la ciudad, pero fue hace seis años cuando se canalizó en un evento de arte urbano mundial, el MURAL Festival, el más grande que se organiza en el continente americano. Cada junio reúne a los mejores muralistas locales e internacionales para dejar su huella no solo en las paredes de Montreal, sino en el asfalto o incluso en automóviles que son pintados como si formaran parte de un mundo de cómic. Unos meses después, en agosto, también se celebra el Under-Pressure Festival, con andamios y grafiteros colgados de los edificios. Todo acompañado de rock indie y ‘food trucks’.

En el Plateau se encuentra la Mile End, la mayor concentración de microcervecerías, bares, galerías, salas de conciertos, tiendas ‘vintage’ y ‘bagels’ después de Brooklyn, en Nueva York. En sus calles puedes quedarte con la boca abierta frente al Walla Vola de la artista Ola Vola, el mural más grande de Montreal, con 15.000 metros cuadrados donde se ve a una joven de raíces indígenas.

Montreal desde el Mont Royal

Allí comienza el Mount Royal, el monte que da nombre a la ciudad, un espectáculo de la naturaleza que cambia del verde intenso del verano, al naranja y rojo del otoño y al blanco perpetuo del invierno. Concebido por el mismo arquitecto que diseñó el Central Park de Nueva York, tiene la ventaja de ser un balcón de la ciudad. Asómate. Frente a ti se despliega el ‘skyline’ de Montreal, bordeado por el gigante río San Lorenzo. A tu izquierda, el Viejo Puerto con su pátina y sus calles empedradas que caminaron los primeros franceses. El ayuntamiento parisino y la catedral de Notre Dame se mezclan con el barrio chino y las multinacionales. A la derecha, el Museo de Bellas Artes, el más grande de la ciudad y el Canal de Lachine, un interminable hilo de agua rodeado de jardines donde las familias celebran picnics mientras hablan en francés e inglés.

Desde el balcón parece silenciosa, pero no te confundas, Montreal tiene más de un centenar de festivales y eventos artísticos al año. Su corazón bombea cultura y su máxima cita es el Festival Internacional de Jazz, el más grande el mundo, cuando las calles parecen ríos de gente y el verano aviva la alegría. Luego llega el invierno, uno de los más fríos del mundo, cuando todo se congela y despierta la ciudad de los centros comerciales subterráneos. Entonces brota la voz rasgada de Leonard Cohen para darte un poco de calor.

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