Panorámica de Buenos Aires

Buenos Aires y su año nuevo tropical

Cómo despiden el año los porteños

En pleno verano las familias porteñas celebran el fin del año con música y dulces de tradición europea. En las avenidas hay árboles de Navidad y algún Papá Noel, aunque no caiga nieve. Lo importante es el espíritu, y Buenos Aires lo tiene.

Autor: Jotart

Alfajores

Recogidas en sus casas, las familias porteñas ponen la mesa con turrones, pan dulce, alfajores y medialunas. Hay vino, chocolate, lentejas para los de origen italiano y uvas para los que emigraron de España. Si te asomas a una ventana también verás un árbol de Navidad, algún Papá Noel y hasta nieve, pero artificial. Es 31 de diciembre y la temperatura en Buenos Aires supera los 30 grados.
A pesar de que es verano en el hemisferio sur, los porteños conservan las tradiciones del invierno europeo para despedir el año. Parece una Navidad en el trópico, con cumbias villeras, aire acondicionado y comensales que brindan mientras se secan el sudor.

Las grandes avenidas están coronadas por árboles de Navidad, el más grande al lado del Obelisco y el más chic dentro de las Galerías Pacífico. Allí, entre sus luces de colores y sus impresionantes murales, verás a los porteños comprando los últimos ingredientes para la cena. Imprescindible el matambre, un corte de carne relleno de huevo duro y verduras. También puedes cenar en restaurantes como Zirkel con una de las mejores vistas de Buenos Aires. Todos los años prepara un buffet especial para recibir el año nuevo. Y después de la cena, la calle y el calor te invitarán a salir.

Puente de la Mujer

Verás a las familias caminando por avenidas como Santa Fe, Corrientes, 9 de Julio o Callao, adornadas con motivos navideños. Cuando se acerque la medianoche sígueles, van hacia Puerto Madero. Desde hace varios años allí desembocan las celebraciones y propósitos de año nuevo de los porteños.
La celebración la llaman Black Moon (Luna negra), aunque luego se convierta en una lluvia de colores. En el espigado Puente de la Mujer, de Santiago Calatrava, la gente espera mientras observa el cielo. Algunos van vestidos de blanco, una tradición brasileña que cada vez tiene más seguidores.
De repente el cielo se ilumina. Los fuegos artificiales tiñen el nuevo skyline de Buenos Aires y los rostros felices de las familias porteñas que se abrazan y desean un próspero año.

Puerto Madero, la isla artificial sobre el río de la Plata, casi siempre estuvo desolado. Hoy, en cambio, es el lugar más exclusivo de Buenos Aires. De un lado verás rascacielos, hoteles de cinco estrellas y el edificio más alto del país (la torre Alvear). Del otro los docks, bodegas de ladrillo rojo que recuerda las riberas del Támesis a su paso por Londres.

Matambre

En otros puntos de la ciudad también hay fuegos, e incluso se queman muñecos del tamaño de dos o tres personas de altura que simbolizan el año viejo. Se elaboran en los barrios con papeles, cartones, ropa usada, pólvora y se queman justo a la medianoche del 31 de diciembre.
Después de los fuegos muchos regresarán a sus casas, sus hoteles o buscarán un restaurante o bar de Puerto Madero. Los demás se dirigirán al barrio de Palermo, al cruce de las calles Gorriti y Ravignani, donde siempre montan una fiesta callejera con DJs. Pero si buscas una trinchera de cócteles y música en vivo hasta al amanecer, debes entrar en el clásico Niceto Club o acercarte al Bayside club en Punta Carrasco.

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