Niña en el castillo de Edimburgo

Érase una vez… Edimburgo

Circuito ‘mini’ por la capital escocesa

Con su imponente castillo como edificio más emblemático, en la capital escocesa todo son aventuras para un viaje en familia.

Autora: Elena Arranz

Greyfriars Kirkyard no es para todos. Solo para los más valientes. Dicen que este cementerio escocés es el más encantado del mundo. Existen registros de varias experiencias paranormales, aunque las más intrigantes parten de las bóvedas que se construyeron en el subsuelo hace más de 400 años. Si quieres conocerlas, puedes contratar el Tour de Fantasmas de Edimburgo que, de la mano de un terrorífico guía, recorre también otros lugares inquietantes de la Royal Mile (centro histórico) de la capital escocesa. En el tour pueden participar niños, así que quizá no sea tan tenebroso como lo pintan…
A solo unos metros de Greyfriars Kirkyard se encuentra un espacio mucho más tranquilo. En el Museo Nacional de Escocia no te esperan sobresaltos, pero sí algunas sorpresas. Aquí se conserva el ajedrez de Lewis, conocido por inspirar al que aparecía en la primera película de la saga de ‘Harry Potter’. Encontrado en la isla de Lewis (Hébridas Exteriores de Escocia), se estima que sus piezas, talladas en marfil de morsa y diente de ballena, datan del siglo XII. Aunque las del museo no cobran vida como las de la partida entre Harry y Ron, vale la pena pararse ante este juego tan bien conservado. Igual que en la famosa oveja Dolly, el primer mamífero clonado de la historia, o en el Reloj del Milenio, que muestra lo mejor y lo peor del siglo XX.

Estatua en homenaje al perro Bobby

Justo en la intersección entre Greyfriars Kirkyard y el museo se encuentra la estatua de uno de los héroes más emblemáticos de Edimburgo, el perro Bobby. Protagonista de cuentos y películas, una visita a la capital escocesa es la excusa perfecta para conocer su historia. Fue el mejor amigo de un policía de la ciudad y cuando este murió, Bobby permaneció 14 años junto a su tumba. Sin moverse de allí, se fue ganando el cariño de los edimburgueses que le visitaban, igual que hacen hoy con su estatua.
Otra forma de conocer Edimburgo que sorprenderá a los más pequeños es la visión que les ofrece la cámara oscura diseñada por Maria Theresa Short en 1835, que proyecta la imagen de la ciudad utilizando un conjunto de espejos reflectores. Este curioso efecto, que fue toda una revolución en aquella época, se puede visitar hoy en Camera Obscura and World of Illusions, la atracción turística más antigua de la ciudad. Además de la cámara oscura, cuenta con otras cuatro salas para hacer volar la imaginación de los más pequeños: Magic Gallery, con ilusiones clásicas y electrificación de experimentos; Light Fantastic, donde los niños se verán crecer, encoger y estirar; Eye Spy Edinburgh, con paisajes victorianos en 3D; y Bewilderworld, un laberinto de espejos.

Princes Street Gardens

Aunque lo mencionemos en último lugar, el Castillo de Edimburgo debería ser tu primera visita en familia. El monumento más famoso de la capital escocesa no solo invita a hacerse fotos juntos a sus impresionantes cañones y contemplar las Joyas de la Corona, también propone una misión a sus visitantes más pequeños: completar el juego Explorer Quizz, que les ayudará a descubrir los rincones del castillo y las historias de quienes allí habitaban. Los pasos de esta misión se pueden solicitar en la taquilla o imprimir desde casa en la web edinburghcastle. A los pies del castillo se encuentra Princes Street Gardens, un jardín que los escoceses utilizan como lugar de reunión. Con el buen tiempo proliferan las ganas de música y los quioscos donde tomar algo.

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