Amazonas

Tarapoto, la puerta del Amazonas peruano

Rutas, comidas y atractivos naturales de la región

En medio del calor húmedo, de las cumbias que brotan de cada esquina y del avispero de mototaxis que te acecha, pensarás que la tranquilidad está muy lejos. Te equivocas. A unos pasos de la frenética Tarapoto se abren las puertas del Amazonas.

Autor: Juanjo Robledo

Cascada en Tarapoto

Antes de partir cómete un ninajuane (tamal amazónico) y ármate de paciencia y buen humor para adentrarte en caminos de barro y mosquitos. Subirás en mototaxi, combi, carro, ferry y, sobre todo, disfrutarás del trekking en su estado más puro, así que lleva buen calzado. La recompensa vale la pena. A los pies de la ciudad se levanta el Área de Conservación Cordillera Escalera, una espesa muralla de bosques que divide la alta y la baja Amazonía al noreste de Perú.

A solo tres kilómetros en dirección al Alto de Shilcayo desaparece el ruido y te internas en el magma verde de la selva. La Asociación de Protección de Flora y Fauna, una cooperativa de la zona, gestiona la visita a través de diferentes rutas en las que se pueden ver cascadas, monos, serpientes y muchos tipos de aves. En el jardín de los colibríes pensarás que estas aves son insectos por su pequeñez y su aleteo constante a tu alrededor. También verás ranas diminutas y fluorescentes que parecen golosinas, pero ten cuidado, entre más llamativos sean sus colores, más venenosas son.

El ascenso termina en miradores como Tamushal, desde donde puedes sobrevolar con la mirada la infinita alfombra verde en la que estás. Hay recorridos de varias horas e incluso de dos días, durmiendo en el albergue de la cooperativa, que atraviesan toda la cordillera hasta Yurimaguas, donde comienza la baja Amazonía. Los trayectos se pueden hacer por libre pero la señalización es escasa.

Laguna Azul

Cerca de Tarapoto también puedes ver las cataratas Ahuashicayu, una cascada de 40 metros de altura a la que te puedes acercar en combi (minibus), o adentrarte dos horas en la cordillera siguiendo el curso del río Shilcayo hasta las cataratas de Huacamillo, menos concurridas e igualmente impactantes.
Al sur, bordeando la cordillera está Chazuta, una aldea de artesanos a orillas del río Huallaga. Allí puedes probar los famosos camarones de agua dulce de la región, todo tipo de pescados de río o tomarte un timbuche antes de la siguiente excursión. Esta sopa de pescado, huevos y cilantro se conoce como “levanta muertos”.

Castillo de Lamas

Desde Chazuta, siguiendo el Huallaga, puedes buscar las cataratas Tununtunumba, unas ruidosas y cristalinas cascadas de tres niveles y 40 metros de altitud. Muy cerca también están los baños termales Chazutayacu, para relajarse después de la jornada.
Más al sur se encuentra uno de los atractivos tradicionales de la zona, la Laguna del Sauce. Antes de llegar, el vehículo en el que muevas tendrá que subirse en un ferry para atravesar el río Huallaga. Recuerda que estás en la selva! Una vez allí podrás darte un baño en sus aguas, recorrerla en canoa o moto acuática o dar un paseo en caballo. No dejes de disfrutar un baño de barro negro en los termales que hay en la zona, son ricos en minerales para la piel. Luego desciende en la laguna como si fuera el ritual de El Dorado y espera que unos pececillos te exfolien el barro que llevas encima.

Antes de marcharte de Tarapoto deberías echarle un vistazo a las momias de 450 años que se exhiben en el Museo de la Universidad de San Martín o visitar el excéntrico Castillo de Lamas, una fortificación de estilo medieval construida por un industrial italiano en las puertas del Amazonas.

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