Capadocia, la tierra de la imaginación

Los llamativos usos de sus formaciones

En el corazón de Turquía palpita este mundo lunar y marciano. Sólo en 50 kilómetros hay más de 600 iglesias rupestres mimetizadas en la piedras y unas cien ciudades subterráneas. En cuanto a viviendas, tantas como las noches estrelladas.

Autor: Juanjo Robledo

Amanecer en Capadocia

Desde el centenar de globos que parten al amanecer, Capadocia te recordará un gran hormiguero. Sus caprichosas formas moldeadas por la naturaleza desde hace miles de años, han sido agujereadas y habitadas por seres humanos. En los poblados de Göreme y Ürgüp, que a su vez son museos al aire libre, se junta el mundo antiguo con el moderno. Allí encontrarás la mayoría de iglesias de Capadocia, como la Elmali Kilise, también conocida como la Iglesia de la Manzana, un espectáculo policromático de pinturas bizantinas de los siglos IX al XI. También encontrarás viviendas que se comunican entre sí a través de toboganes o escaleras de piedra; hostales y hoteles de lujo con cuevas-suite que incluyen jacuzzi.

Aunque existen vestigios milenarios de presencia humana, fueron los hititas hace 4 mil años quienes desarrollaron las construcciones. No pretendas abarcar todo el hormiguero, es gigante. Algunos lugares los puedes visitar caminando pero para otros necesitarás coche o subirte a lomos de un caballo o un quad.

Goreme

Al principio pensarás que es un espejismo pero luego te darás cuenta que el paisaje desolado y árido es en realidad una ciudad camuflada. Zelve, quizás el mejor ejemplo de pueblo troglodita, llegó a tener más de 20 mil habitantes hasta mediados del siglo XX. Como si fueran capirotes, sus harinosas rocas guardan edificios de hasta 8 viviendas, así como almacenes, salones o templos. Esa arquitectura orgánica e inverosímil se sostiene en una omnipresente roca porosa: la toba calcárea.

Alrededor de Göreme y Ürgüp te toparás con varias postales psicodélicas como el Valle de las Chimeneas de las Hadas, minaretes de 30 ó 40 metros coronados por boinas. Así mismo el Valle Devrent, también conocido como el Valle de la Imaginación, donde las rocas evocan imágenes: el sombrero de Napoleón, la cabeza de un camello o un delfín. Algunas están perforadas por cuevas de santos famosos como Pablo de Tarso o Jorge de Capadocia. En cada rincón verás alusiones al santo, un personaje del que los capadocios se sienten descendientes directos.

Ciudad Subterránea

Desde el valle divisarás una colina rocosa: Üçhisar. Es una ciudad castillo horadada por un laberinto de túneles. En la cima está la fortaleza y algunas cuevas que se utilizaban para criar palomas. Su excremento era más valioso que el oro por sus propiedades fertilizantes.

Al sur de Üçhisar te sumergirás en uno de los grandes misterios de Capadocia, sus ciudades subterráneas. Kaymakli y Derinjuyu, son las más conocidas pero hay más de cien. Te sentirás como una hormiga en medio del torrente de turistas. Puedes descender hasta ocho niveles por pasadizos estrechos que conducen a viviendas, establos e incluso cementerios. Cuando salgas, el atardecer te ofrecerá un recuerdo inolvidable, con el cielo lleno de globos multicolores como en un cuento de hadas.

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