Palawan, el oasis secreto de Filipinas

El nuevo paraíso del sudeste asiático

Se ha convertido el secreto más deseado de Filipinas y no exageran cuando dicen que es una de las mejores islas del mundo. Playas deshabitadas, coloridos fondos marinos y pintorescos pueblos pesqueros. Date prisa antes que se ponga de moda.

Autora: Margarita Beltrán

Playa Palawan
Crédito: Cris Tagupa/Unsplash

Para Jacques Cousteau era “el último refugio de vida submarina”, para muchos es “la última frontera ecológica del Filipinas” y para las revistas Travel + Leisure y Condé Nast Traveler ha sido la mejor isla del mundo en varias ocasiones. Hablamos de Palawan, una isla larga y salvaje situada en el archipiélago del mismo nombre al oeste de Filipinas.  Un ‘must’ para los buscadores de playas gloriosas que se ha convertido en la nueva niña bonita del sudeste asiático plantándole cara a Bali y Tailandia. Rodeada de miles de islas, en sus playas encontrarás seres luminosos, arena que parece azúcar y paredes kársticas junto a cuevas de murciélagos que se exploran en pequeñas embarcaciones de pescadores. Sin Wi-Fi, sin carreteras e incluso sin electricidad, si buscas un destino de playa auténtico (y todavía a salvo del turismo de masas), pon rumbo a Palawan.

Cabañas en Palawan
Crédito: Christine Wehrmeier/Unsplash

‘Mabuhay’ es el cálido saludo con el que te recibirán cuando aterrices en el diminuto aeropuerto de El Nido, la mítica ciudad en la que se inspiró el escritor Alex Garland para su novela ‘La playa’–que inspiró a su vez la película homónima protagonizada por Leonardo DiCaprio– y que se ha convertido en el destino más deseado de la isla.
El desorden se mezcla con la naturaleza y con la vida junto al mar en esta población situada en el extremo norte de Palawan y a la que se llega en avioneta desde Manila o en ‘jeepney’ –furgonetas públicas de transporte colectivo– desde Puerto Princesa, la capital de la isla.

Los espectaculares acantilados kársticos que la rodean y sus recorridos por Bacuit Bay, un laberinto de más de 40 islas y cuevas submarinas, son sus mayores reclamos. Aquí la principal actividad es hacer ‘island hopping’: navegar en un ‘bangka’ –embarcación local de pesca– en busca de las mejores playas. Hay más de 50 donde elegir, pero puedes empezar por las que se suelen colar cada año en la lista de las mejores del mundo como Seven Commandos Beach o Nacpan. Aunque si lo que buscas es una experiencia en la onda de ‘Supervivientes’, prueba a pasar tres días fuera de las rutas principales y lejos de los lujosos ecolodge. Viajarás en barco y tendrás un kayak y un equipo de pesca solo para ti, además de una bella playa donde acampar.

Embarcación de pescadores en el Nido
Crédito: Arjohn Janroe Queral/Unsplash

El Nido es el imperdible de Palawan, pero hay más paradas en el paraíso. Con menos turistas, menos comodidades, pero más auténtico, Port Barton es otro pueblo de pescadores con mucho para ver. Situado a tres horas de Puerto Princesa, sus cortes de electricidad ayudan a desconectar (literalmente). Allí podrás zambullirte en playas salpicadas de cocoteros y cabañas de nipa que brillan al anochecer gracias al plancton luminoso.

La bahía en la que se asienta esta pequeña población es el mejor lugar de la isla para hacer snorkel y buceo. 120 especies de arrecifes de coral y 800 clases de exóticos peces de colores conviven en los fondos translúcidos de la isla. Tras sumergirte en el mar no te pierdas el atardecer de Long Beach, la playa blanca más larga del país, con una extensión de 14 kilómetros.

Port Barton

Añade a la lista de maravillas naturales para ver en Palawan las cataratas del Pamuayan en Port Barton; las luciérnagas bailando en los manglares del río Iwahig, junto a Puerto Princesa, y el río subterráneo de Sabang, uno de los más largos del mundo. La asombrosa biodiversidad de la isla te acompañará allá donde vayas y permanecerá contigo de vuelta a la civilización. Como recuerdan en un cartel que recibe a los visitantes a Palawan: “Llévate solo tus fotografías, deja solo la huella de tus pies descalzos, no te lleves más que tus recuerdos”

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