Crédito: Hiberus © Madrid Destino

Por qué nos encanta Madrid (también cuando hace frío)

Los mejores planes para calentarse en el invierno madrileño

Madrid es uno de los destinos más ‘hot’ de Europa, no importa la temperatura que marquen los termómetros. Recorremos la capital de España con gorro y bufanda (y aún así, seguimos sentándonos en sus terrazas).

Autora: Eugenia Fernández

Crédito: Illan Riestra Nava/Unsplash
Crédito: Illan Riestra Nava/Unsplash

Diciembre, enero y febrero son los meses más fríos del año en Madrid, pero los madrileños parecen no inmutarse. Siguen sentándose en las terrazas, ajenos a la temperatura que marcan los termómetros. En la Terraza de la Reina, en el barrio de Chueca, adaptan su mobiliario a la estación, incorporando estufas y mullidas mantas de lana. En Doña Luz, con vistas a la Puerta del Sol y al mítico cartel de Tío Pepe (y en Navidad, también al árbol de luces que instalan en medio de la plaza), cuentan con 18 puntos de calefacción por infrarrojos. Desde su privilegiada situación, mantienen la ilusión del calor con una decoración caribeña y un menú de aires latinos en el que se pueden degustar desde tequeños de guayaba a (falso) ceviche de pulpo y langostinos.

Doña Luz es una de las últimas incorporaciones al ‘skyline’ madrileño, que se ha llenado de ‘rooftops’ y terrazas panorámicas haciendo honor al famoso dicho popular “de Madrid al cielo”. El Sky Bar y terraza 360º del nuevo hotel Riu Plaza España, por ejemplo, solo lleva un invierno en la capital española, pero ya es uno de los imprescindibles. Cuenta con una pasarela acristalada que permite observar la ajetreada Gran Vía desde más de 100 metros de altura. Otra opción es el cercano Gingko Sky Bar, en la planta 12 del hotel VP Plaza España Design, con música en directo para ayudar a entrar en calor a sus huéspedes.

César Lucas Abreu © Madrid Destino
Crédito: César Lucas Abreu © Madrid Destino

Pero basta ya de pasar frío. Madrid también ofrece infinitos planes ‘de interior’, en sus decenas de teatros y museos. El más famoso de estos últimos es sin duda el Museo del Prado, que el año pasado celebró su segundo centenario con récord de visitantes. Además de acercar al gran público obras maestras clásicas como Las meninas de Velázquez o El jardín de las delicias de El Bosco, el museo organiza interesantes exposiciones temporales. Comparte vecindario con otros importantes museos, como el Thyssen-Bornemisza o el Reina Sofía –hogar de El Guernica de Picasso– en lo que se ha bautizado como el Paseo del Arte. Menos conocidos son el CaixaForum y las llamadas ‘casas museo’, como el Museo Sorolla.

El arte no solo se encuentra en los museos, también se despliega, en vivo, en los escenarios de sus teatros y salas de conciertos. Los musicales llegaron a la capital hace años, convirtiendo a la Gran Vía en el indiscutible Broadway madrileño y contagiando al resto de teatros de la ciudad. ‘El rey león’ lleva años en cartel, pero cada temporada se renuevan con producciones traída directamente desde Broadway (el neoyorquino) y espectáculos nacionales que enamoran al público, como La Llamada, que ha completado su sexta temporada en el Teatro Lara.

Crédito: Hiberus © Madrid Destino
Crédito: Hiberus © Madrid Destino

Pero los madrileños de verdad combaten el frío comiendo. Y no solo tapas, que también. Muchos bares y casas de comida cuelgan el cartel de “hay caldo” como reclamo para los más frioleros. En el restaurante Lhardy, situado en la carrera de San Jerónimo desde 1839, siempre tienen disponible una olla de consomé. Lo sirven también para llevar, con tacos de jamón, un ‘take away’ castizo que compite con los bocadillos de calamares que venden en la Plaza Mayor.

Los platos de puchero como el cocido madrileño son un clásico que no falla en invierno. Los mejores de la capital se sirven en La Bola, Los Galayos o Malacatín, en una competición de lo más disputada. Se trata de una sopa de fideos acompañada de garbanzos, verduras y carnes varias. Se sirve en tres vuelcos: primero la sopa, después los garbanzos y las verduras y por último las carnes. Después de tan copiosa comida, ¿quién dijo frío?

Si aún te queda hueco para el postre, no te pierdas los famosos churros con chocolate en La Chocolatería San Ginés. También puedes dejarlo para la merienda –la comida favorita de los madrileños, a media tarde, entre la comida y la cena– o incluso tomarlo de madrugada, cuando vuelvas al hotel después de disfrutar de la noche madrileña. San Ginés está abierto las 24 horas, siempre disponible para ahuyentar al frío con un chocolate espeso bien calentito.

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