Gardens by the Bay

¿Es Singapur ‘el país de las maravillas’?

El diminuto país que ha sorprendido al mundo

Flotar en una de las ‘infinity pools’ más fotografiadas del mundo, caminar entre gigantescos árboles luminosos y saborear el encuentro de culturas en sus barrios históricos. Todo esto ofrece Singapur en sus poco más de 700 kilómetros cuadrados.

Autora: Eugenia Fernández

No existe nada parecido a Singapur, lo sientes nada más aterrizar en su aeropuerto. Pero es que el Changi Airport no es un aeropuerto cualquiera. Lleva siete años consecutivos coronando el ranking de los World Airport Awards, gracias a sus increíbles instalaciones: esculturas vivientes, inmensos jardines y Rain Vortex, la cascada interior más alta del mundo. Ésta última es la joya de la corona de Jewel, la nueva ampliación del aeropuerto que inauguraron en abril de 2019 y que incluye parques llenos de vegetación, toboganes y un curioso laberinto que recuerda a ‘Alicia en el País de las Maravillas’.

Rain Vortex en Changi Airport

En realidad, todo Singapur podría ser ‘el país de las maravillas’. Desde los árboles gigantes del Gardens by the Bay al león-sirena que parece tomar vida a las orillas del Merlion Park, la ciudad esconde cientos de sorpresas. Gardens by the Bay es una de las atracciones preferidas de los visitantes tanto de día como de noche. Sus llamativos super-árboles son en realidad jardines verticales –con más de 158.000 plantas de 700 especies diferentes– y pueden admirarse desde el suelo o desde unas pasarelas suspendidas a 128 metros de alto, conocidas como OCBC Skyway. Completan este particular ‘reino de las plantas’ el Flower Dome, considerado el invernadero de cristal más grande del mundo, y Cloud Forest, un bosque (interior) de nubes y flores que puede explorarse desde diferentes perspectivas.

Infinity pool en Marina Bay Sands

Una de las mejores vistas de los super-árboles y sus luces nocturnas, se obtienen desde la ‘infinity pool’ del hotel Marina Bay Sands, que flota como por arte de magia a 200 metros de altura sobre las tres gigantescas torres del complejo. Esta piscina es la más grande del mundo a esa altura, –mide 150 metros de largo– y aunque solo los huéspedes del hotel pueden disfrutar de ella, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de Singapur. Se encuentra dentro del Sands SkyPark, un oasis tropical con más de 650 plantas y un tamaño equivalente a tres campos de fútbol, en el que hay restaurantes, discotecas y un mirador, este sí, accesible a todo el mundo.

Marina Bay Sands domina el ‘skyline’ de Singapur desde el año 2010 y es mucho más que un hotel de cinco estrellas. Además de un parque en las alturas y la piscina infinita incluye tiendas, restaurantes de lujo, un teatro con los mejores espectáculos musicales, un casino y hasta un museo en forma de flor de loto. En este último se puede visitar la obra interactiva de teamLab, que combina arte digital y tecnología. Un ejemplo más de que Singapur vive en el futuro.

Marina Bay Sands, Singapur

Aunque no todo. Junto al brillo futurista del distrito financiero, Chinatown y Little India mantienen gran parte de su encanto histórico entre los rascacielos. Tiong Bahru, el barrio hípster por excelencia, y el colorido Kampong Glam, lleno de boutiques y cafés, también complementan al Singapur del mañana con su atmósfera tranquila.

Otra opción es la isla de Sentosa, cuyas playas atraen a los locales y sus atracciones al resto del mundo. Tirolinas sobre la jungla, un túnel de viento de cristal para no perderse las vistas panorámicas, el parque Universal Studios y uno de los acuarios más grandes del planeta, S.E.A. Aquarium, son algunas de sus propuestas más atractivas.

Antes de regresar a casa, recuerda que las posibilidades de entretenimiento continúan en el aeropuerto. Sal con tiempo para pasear por el Shiseido Forest Valley, ver una película en Ultra-HD en la terminal 3 o relajarte en el jacuzzi de su ‘rooftop’ mientras ves despegar a los aviones. Eso sí, si te atreves a entrar en el laberinto ‘de Alicia’, hazlo con al menos treinta minutos de margen. ¿Sería una pena que te quedaras atrapado entre sus verdes paredes, no llegaras a tiempo a la puerta de embarque y tuvieras que quedarte un día más en ‘el país de las maravillas?… ¿o no?

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