Río de Janeiro

Río de Janeiro, capital del fútbol

Ruta futbolera, de los semilleros al Maracaná

El fútbol trasciende el deporte en Brasil. Es un rasgo de su identidad que te apabulla en las televisiones de los bares o en los partidos improvisados en las playas de Ipanema o Copabana. Sigue su huella a través de los torneos entre favelas, el mítico estadio Maracaná y el recién inaugurado Museo del Fútbol.

Autor: J. Tangarife

Estadio Maracaná

En las playas de Ipanema y Copacabana no sólo te seducirá la bossa nova y la brisa del mar, sino el fútbol que juegan en la arena. Es un ritual diario de niños, jóvenes y adultos. Primero te llamarán la atención sus piruetas y luego te fijarás en sus caras, posiblemente allí surja la próxima figura del fútbol mundial.
Brasil, cinco veces campeón de la Copa del Mundo, es sinónimo de fútbol y Río de Janeiro, su corazón. Cada barrio tiene un estilo de juego, una historia de un niño que se convirtió en leyenda, o que lo perdió todo cuando estaba en la cima de la fama.
Desde la playa puedes ver las coloridas favelas (barrios populares) que se aferran a las montañas de Río. En Jacarezinho creció Romario, el mayor goleador de Brasil con más de mil goles. Ahora es senador. De Vila Cruzeiro salió Adriano Leite, exjugador del Inter de Milán, que después de varias crisis ha regresado a vivir a la favela.
También hay otros barrios como Bento Riveiro, donde puedes recorrer las calles donde jugaba Ronaldo, campeón con el Barcelona y el Real Madrid.

Fútbol en la playa

El fútbol es el camino para muchos en Río. Si quieres ir a las raíces hay recorridos a las favelas donde puedes ver algún torneo, pero hay que extremar las precauciones. O puedes acercarte a las ‘escolinhas’ (escuelas) para hombres y mujeres que abrieron en la ciudad varios clubes europeos como Barcelona, Inter, París Saint Germain o Roma.
Pero si quieres sentir el peso de la historia, tienes que acercarte al estadio Maracaná, el templo del fútbol. Antes del mundial de Brasil podía albergar 200.000 espectadores, la mayoría de pie que saltaban sin parar durante los partidos. Ahora tiene una capacidad de 78.000 pero conserva su halo de batallas épicas.
Allí ocurrieron dos tragedias que los cariocas no olvidan: la derrota de Brasil contra Uruguay en la final de 1950, conocida como el Maracanazo, y la goleada 7-1 por parte de Alemania en la semifinal de 2014. Pero, sobre todo, ha sido el escenario de triunfos y de los genios que han surgido de los cuatro clubes de la ciudad: Flamengo, Fluminense, Botafogo y Vasco da Gama.

Seguidor
Crédito: Gustavo Ferreira/Unsplash

Nombres míticos como Garrincha, Jiarzinho (campéon del mundo en 1970), Zico (el Pelé blanco) o Ronaldhino (campeón en 2002) desplegaron allí su talento.
Río cuenta con otros dos estadios, el Sao Januario y el Joao Havelange, más pequeños pero igualmente festivos. Si te quedas varios días en la ciudad debes asistir a un partido, y si es un clásico, mejor. Todas las semanas hay encuentros. Puedes unirte a las torcidas (aficiones) que lucen las camisas de sus equipos en medio de batacudas y sambas. Muchos se reúnen en los botecos (bares) alrededor de los estadios y luego vuelven allí para seguir celebrando o para calmar la derrota con música de Caetano Veloso y alcohol.

Para cerrar la visita acércate al Museo del Fútbol en Barra da Tijuca, el barrio de los Juegos Olímpicos de 2016. Allí podrás recorrer la historia de los mundiales (Brasil ha participado en todos) o los 190 trofeos que ha conseguido, entre ellos cinco copas del mundo (el único hasta la fecha). Incluso puedes revisar los partidos que ha jugado contra Perú o meterte en esos momentos con unas gafas de realidad virtual. Saldrás a la cancha del Maracaná, sentirás la energía de la torcida animándote como si fueras un jugador más.

 

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