Calle en El Cairo Crédito: Simon Matzinger/Unsplash

El Cairo, el arte de disfrutar del caos

Breve guía para moverse por la capital egipcia

Esta megalópolis no te va a enamorar a primera vista, de hecho, te puede dejar algo mareado, como si un gigante te diera un golpe en la cara. A cambio, conservarás algunos de los mejores recuerdos de tu vida.

Autor: Jotart

 

Viejo Cairo
Viejo Cairo Crédito: Alejandro García/Unsplash

 

El Cairo te espera con sus monumentos faraónicos, pero también con sus 22 millones de habitantes, con su tráfico frenético donde no funcionan los semáforos, con sus hoteles de lujo donde se aspira ‘shisha’ mientras se contempla El Nilo, con sus laberínticos zocos –como el Khan El-Khalili –, con su perfil erizado de rascacielos acristalados en la isla de Gezira o con sus cientos de minaretes al sur y las mezquitas más impresionantes del mundo musulmán.

La capital egipcia contiene varias ciudades: la de aspecto más europeo, que comienza en la plaza Tahrir; y el Museo Egipcio, con sus más de 136.000 piezas, incluido el ajuar de oro del faraón niño, Tutankamón. Desde allí puedes dirigirte al sur, al Viejo Cairo, esquivando carros entre ventas ambulantes y humeantes puestos de comida. No dejes de probar el ‘fuul’ (pasta de habas) o el ‘kushari’, plato a base de lentejas, pasta, cebolla y tomate.

Llegarás a la puerta Bab al-Futuh y al cruzarla entrarás en los tesoros de la ciudad amurallada: la mezquita y madraza del sultán Hasán, un recinto de ocho mil metros cuadrados; la mezquita de Ibn Tulun, la más antigua; o la de Qaitbey y su cúpula tallada, considerada la más bella del Islam. Ten presente que para visitar los edificios, las mujeres deben llevar un velo.

El Cairo conserva algunas de los templos más antiguos del cristianismo, como la iglesia colgante del siglo IV (el-Muallaqa), construida sobre una puerta romana. Así mismo, el Museo Copto, en el que se puede apreciar arte cristiano del año 300 al 1000. Al caminar te preguntarás por qué siempre hay polvo en las calles y la razón es que el Sáhara, el desierto más grande del mundo, comienza allí y cuando estornuda toda la ciudad se esconde como una tortuga en su caparazón.

Pirámides de Guiza
Pirámides de Guiza Crédito: Shotaro Hamasaki/Unsplash

 

Al atardecer, lo mejor es regresar a la plaza Tahrir y dirigirse al barrio Zamalek para ver el despertar de El Cairo actual. Es el barrio de moda, de las galerías y tiendas de lujo, donde los jóvenes aspiran ‘shishas’ mientras esperan la noche. La fiesta se prolonga hasta el amanecer, con o sin alcohol, ya que aunque la religión lo prohíbe se puede encontrar en muchos lugares. Hay desde karaokes solo para mujeres en el hotel Marriott o cenas en restaurantes giratorios –Hyatt o Hilton– con vistas deslumbrantes de la ciudad.

Ahora solo falta que veas con tus propios ojos la única de las maravillas del mundo antiguo que sigue en pie: las pirámides de Guiza. Al suroeste de la ciudad, donde comienzan los condominios familiares se adivinan sus siluetas. Puedes bajar en barco, surcando El Nilo.

Desde el lounge bar del hotel Mena House, donde se alojaban famosos como Charlton Heston o Frank Sinatra, las pirámides brotan como en una pantalla de cine. No está Heston en su papel de Moisés en la corte egipcia ni tampoco hay un control remoto para acercar la escena. Sólo tienes que caminar hacia ellas, son las auténticas.

 

*Para viajar a Egipto, se recomienda extremar la precaución y contratar los servicios de una agencia de viajes.

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