Domar a Ciudad de México

Los imprescindibles de la capital mexicana

La novena ciudad más grande del mundo parece inabarcable, pero se vuelve accesible si sabes dónde ir. Raíces, arte y cultura convergen en una de las capitales más caóticas e imponentes.

Autora: Rosa Pernía

En Ciudad de México pasan muchas cosas, y todas a la vez. Una emocionante escena gastronómica, una historia que se extiende a lo largo de milenios y un nuevo pulso cultural en barrios en constante cambio se concentran en la capital mexicana. Allí puedes tomar un mezcal en la calle Regina, encontrarte con la memoria de Frida Kahlo en Coyoacán, perder el tiempo entre las flores brillantes de Chapultepec o saborear la fusión gastronómica en Roma. O intentar abarcarlo todo. Te contamos lo que no te puedes perder en una visita a la capital.

El corazón de Ciudad de México permanece dividido entre sus raíces indígenas y el legado colonial, con cientos de restos arqueológicos que hacen un guiño a las culturas maya, mixteca y zapoteca en su centro histórico, el lugar ideal para lanzarse a explorar la gigantesca urbe. Saltimbanquis, músicos, aguadores y vendedores de todo tipo se juntan en el Zócalo, la plaza principal de la ciudad, donde hay que hacer una parada en el Palacio Nacional para ver los murales de Diego Rivera, y admirar la arquitectura modernista del Palacio de Bellas Artes, dos símbolos de los valores postrevolucionarios de México. El Gallo de Oro, la cantina más vieja de la ciudad, y el Mercado de San Juan 78, famoso por sus productos gourmet y sus exóticos platos preparados con insectos, son otras paradas en la historia, en este caso culinaria.

Frente al centro histórico, surge el Paseo de la Reforma, que cruza la ciudad de este a oeste y dibuja su cara más moderna entre rascacielos y la mirada del imponente Ángel de la Independencia.  La histórica avenida desemboca en Chapultepec, uno de los parques urbanos más grandes de América Latina. En este gigantesco bosque podrás desconectar del caos del centro además de conocer algunas de las joyas arqueológicas más interesantes del país en el Museo Nacional de Antropología. También puedes escapar del ajetreo urbano en alguno de los ‘rooftops’ que llenan los tejados de la ciudad. Súbete a La Azotea, una terraza con vistas 360 ​en el barrio ‘art déco’ de Alameda, o a lo alto de la Torre Latinoamericana, que ha resistido los tres grandes terremotos de la ciudad.

Otro de los atractivos que encontrarás en la capital es la diversidad de sus barrios, que han hecho un esfuerzo por evolucionar sin prescindir del característico folclore mexicano. El resultado es una mezcla de estudios de yoga con mercados de piñatas de colores, tamales y muñecas vudú. En Coyoacán el pasado se cuela entre sus calles llenas de ecos intelectuales. Sumérgete en el particular universo de Frida Kahlo en su museo, situado en este barrio, una vivienda conocida como La Casa Azul por su exterior pintado de azul cobalto, donde nació y murió la artista.

Cerca del exclusivo barrio de Polanco, el arte sigue siendo el protagonista – México es la segunda ciudad con más museos del mundo–. Son paradas obligadas el Museo Jumex, diseñado por el arquitecto británico David Chipperfield, y el Museo Soumaya, con una impresionante colección de estatuas de Rodin. En el barrio de Condesa, conocido como el ‘Soho mexicano’, con sus casas ‘art déco’ transformadas en cafés y bares, te llevará tiempo elegir el mejor ‘brunch’ y la mejor galería de arte (te adelantamos que es Kurimanzutto).

Una buena manera de acabar cualquier jornada es visitar el moderno barrio de Roma, donde cobra vida uno de los valores seguros de la ciudad: su gastronomía. Reserva una mesa (a ser posible con semanas de antelación) en Rosetta, el restaurante de fusión italiana dirigido por la aplaudida chef mexicana Elena Reygadas.

Perseguir el sonido de la cumbia y los clásicos de Juan Gabriel en los bares de Roma, o acudir a una sesión de DJs en las fiestas infinitas de Jules Basement, en Polanco es lo único que te queda para terminar de abarcar Ciudad de México. Inténtalo antes de que se ponga el sol, o de que vuelva a salir.