Holbox, la isla tranquila

Holbox, la isla tranquila

La escapada mexicana más ‘chic’

Sin coches, sin prisa y sin chanclas. Así se disfruta la isla del Caribe donde el ‘slow life’ es obligatorio y los placeres sencillos se convierten en lujo.

Playa de Punta Coco
Playa de Punta Coco

 

Está cerca de Cancún pero no tiene nada que ver con el ‘todo incluido’ caribeño. Aquí no encontrarás grandes filas de tumbonas ni resorts. En Holbox las hamacas cuelgan de dos palos en medio del mar, el wifi va y viene, y es probable que cuando quieras ir a tu hotel en la dirección solo aparezca ‘la Playa’.

Esta aislada y pequeña isla de 42 kilómetros de largo y menos de 2 de ancho se encuentra al norte de la península de Yukatán, separada de México continental por una laguna poco profunda que alberga a miles de flamencos, pelícanos y otras aves exóticas. Inmersa en el Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, Holbox, conserva un estilo rústico y un encanto bohemio que la han convertido en el destino ‘boho-chic’ más deseado del Caribe mexicano –con permiso de Tulum–. La que fuera guarida de piratas y pescadores es ahora el refugio de famosos como la diseñadora Carolina Herrera o el compositor Pablo Milanés. También el de cualquiera que busque desconectar y recuperar la paz.

 

Calle en el centro de Holbox
Calle en el centro de Holbox

 

La isla conserva su encanto original pesquero, sin carreteras ni coches. Sus calles son de arena, por lo que se puede caminar en sayonaras (o sin ellas) por todas partes. La otra manera de desplazarse es rodando, en bicicleta o en uno de sus carritos de golf customizados con ruedas todoterreno, muy útiles cuando la lluvia crea pequeñas lagunas en las calles arenosas. Atrapasueños y plumas cuelgan de las puertas en las coloridas casas con techos de paja. El ambiente artístico y bohemio se deja ver en sus puestos de artesanía y en los coloridos murales de artistas de todo el mundo que decoran muchas fachadas de tiendas y restaurantes.

 

Hombre en bicicleta por Holbox
Hombre en bicicleta por Holbox

 

Las vistas infinitas de playas de arena blanca rodean la isla junto con manglares, cenotes y ríos salvajes. La vida somnolienta a pie de playa llena los días. Cuando la marea esta baja, un gran banco de arena aparece en la playa principal de Holbox y permite recorrerla a pie. Punta Coco, a la que se puede llegar en bicicleta, es la playa preferida para admirar las puestas de sol, mientras que en isla Pájaros (a media hora en barca) te bañarás entre más de 35 especies diferentes de aves, incluidos pelícanos, cormoranes, gaviotas y fragatas.

 

Buzos con tiburón ballena
Buzos con tiburón ballena

 

Reserva un hueco para la aventura. Holbox es uno de los pocos lugares del mundo donde nadar entre tiburones ballena, el pez más grande del planeta, de junio a septiembre. Podrás bucear a pocos metros de estos enormes peces, y si tienes suerte, en la misma inmersión también verás delfines, tortugas y mantas.

Al final de la jornada hay que ver la puesta de sol, la otra actividad principal de la isla. Para acompañar, cerveza local bien fría, ceviche al estilo mexicano y el plato estrella de Holbox, la pizza de langosta recién pescada. Si quieres alargar la noche, pásate por LUUMA y atrévete con un cóctel afrutado de mezcal. Aunque la mejor manera de acabar el día es en el mismo lugar donde se empieza, en el mar. Allí las aguas se iluminan gracias al fitoplancton bioluminiscente, un efecto que hace que las estrellas del cielo se mezclen con las del mar.

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